5 Razones: Memes de Internet, Chuck Norris, la maldición del Oscar y más
Por
Wilmarth
20 de marzo de 2010
Cuando en 2001, "Baldur's Gate II: The Throne of Bhaal" -expansión del videojuego del mismo nombre pedida a gritos por los fans- golpeó con fuerza las tiendas de todo el mundo, y ganó cuanto premio se podía otorgar a una continuación de juego de rol para PC, pocos podían imaginar que el futuro del género se sumergiría en la incertidumbre durante los años venideros. El juego había adaptado de forma casi perfecta la atmósfera de Dungeons & Dragons, la ambientación de Forgotten Realms y algunos de sus personajes más célebres, además de presentar uno de los sistemas de combate más funcionales vistos en mucho tiempo.
Se termina una década más en el siempre cambiante mundo de los videojuegos, tanto en el inefable PC como en las consolas de última generación. Los desarrolladores ponen lo mejor de sus jugueras mentales para recrear complejos escenarios en los que héroes y villanos se enfrentan por motivos que van desde la venganza y la redención, a la sed de sangre insana y la ambición de una vida eterna.
El camino del héroe ha sido explorado en numerosos cuentos populares, poemas épicos y leyendas alrededor del mundo y a través de la historia de la raza humana. Desde aquellas almas perdidas en busca de su verdadero origen y que descubren el llamado a salvar el mundo, hasta los campeones de la justicia y la paz que combaten contra las fuerzas del mal para resguardar el orden establecido.
En medio de tanta adaptación mediocre desde las plataformas de videojuegos al séptimo arte, uno podría fácilmente hartarse de esperar algo bueno. Más cercano podría ser algo digno, pero aun así podríamos resultar desilusionados. Es que después del par de bazofias llamadas Resident Evil y algunas otras películas que no vale la pena mencionar, el salto consola-cine no ha sido muy acertado. Tal vez por ello, la legendaria empresa desarrolladora de videojuegos Konami decidió supervisar cada detalle de Silent Hill, la película basada en el popular survival horror para consolas Playstation y PC. Veamos qué podríamos esperar de este nuevo experimento:
Aventuras gráficas de terror y suspenso hay varias y buenas. Desde el antiguo y recordado "Alone in the Dark" hasta la premiada saga "Silent Hill", los videojuegos destinados a erizarnos los pelos y a obligarnos a pasar noches en vela buscando alguna llave o resolviendo algún acertijo han acumulado un fiel séquito de fans. Sin embargo, es otra cosa cuando se trata de buscar pistas que nos ayuden a comprobar la existencia de entidades alienígenas en profundos, innombrables y ciclópeos lugares de nuestro planeta, creados por la pluma maestra del escritor de terror H.P. Lovecraft. Es por esto que "Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth" es ya una leyenda urbana. Viene saliendo del horno desde fines del año 2003 y aún no vislumbra las vitrinas.
Final Fantasy VII: Advent Children, la más reciente película de animación digital horneada en oriente, marca un antes y un después en la era del CGI. Si alguna vez alguien osó decir "Oh, qué real el agua de las pelis de Pixar", ahora tiene todo el derecho a no saber qué pensar. En poco más de una hora y media de acción inagotable y una trama cuidadosamente apegada a la historia del videojuego en el que se basa, la cinta es capaz de redefinir nuestro concepto de realidad y mostrarnos de lo que es capaz un computador SIN WINDOWS.
Cada vez que se sabe que un videojuego será adaptado al cine, es natural temer. Y temer lo peor. Luego de fiascos insultantes al videojugador como fueron las Resident Evil y algunas otras bazofias, es fácil hacer un trabajo mejor de adaptación, pero frecuentemente eso no sucede. Final Fantasy VII: Advent Children vino a salvar milagrosamente la racha de malas conversiones a la pantalla grande, pero ahora un nuevo fantasma acecha las salas: la película basada en el exitoso videojuego de acción en primera persona Doom.
"20 dólares compran mucho maní, pero no en Chile."
"Colecciono almas para el regreso del Gran Cthulhu"
"Si tuviera memoria fotográfica recordaría el propósito de este post, pero… no."
"No me pregunten quién soy ni me pidan que siga siendo el mismo."
"Por la fuerza de la Razón."